La guerra de Vietnam en la base de Khe Sanh y los túneles de Vinh Moc

Si en la historia de Vietnam ha habido un antes y un después, esto fue sin duda tras la gran guerra. Desde 1959 a 1975, Vietnam, que estaba dividido en dos partes (norte y sur) se enfrentó en una guerra civil con grandes potencias mundiales como aliados como fueron los Estados Unidos con Vietnam del Sur (capitalistas) y la entonces Unión Soviética y China con Vietnam del Norte, de ideales comunistas.

Bombas explotadas y sin explotar

Cualquier zona o ciudad de todo el país tiene algo que recuerda aquella cruel guerra que no hace tantos años que terminó.
En el centro del país estaba la "línea" divisoria y allí hubo muchas batallas. A este territorio se le llama zona desmilitarizada y es poco frecuentada por turistas.

Esta línea divisoria de ambos bandos esta simbolizada con un puente

El territorio es montañoso, lleno de senderos de la conocida ruta Ho Chi Minh, donde el gobierno del norte enviaba los suministros a los guerrilleros que estaban en el sur.
Al ser una zona estratégica, las montañas se llenaron de bases de control americanas que fueron asediadas.

Tanques abandonados

La base de Khe Sanh, en la cima de uno de los montes, perteneció a los militares americanos. El lugar era muy valioso ya que limita con Laos. La base estuvo ocupada durante siete años (1964-1971). El abastecimiento solo podía llegar por aire, ya que estaban totalmente asediados por el ejército nordvietnamita. Durante el día los militares americanos intentaban localizar a los vietnamitas (todos estaban escondidos en los famosos túneles) y por la noche eran atacados por éstos, que salían de los escondites.
Las condiciones climáticas, la falta de agua y comida y el agotamiento de los soldados, hizo que en el mes de abril de 1971, los americanos se retiraran, abandonándolo todo.

Foto expuesta en el museo donde se puede leer "Ser un marine en Khe Sanh puede ser peligroso para sus salud"

Actualmente se pueden ver aviones, helicópteros y tanques antiguos, así como una recreación de los bunkers que se usaron.
Un pequeño museo detalla la indumentaria y objetos que se usaron, y fotografías que recuerdan un horrible pasado. Hay restos de bombas por todos lados, y en el exterior también hay los restos de un avión que se estampó en el suelo.

Aún se conservan las trincheras que conectan con los distintos bunkers
Búnker


A unos kilómetros al norte, nos encontramos con los túneles de Vinh Moc. Esta zona fue una de las más bombardeadas del planeta entre 1966 y 1972. Nueve mil toneladas de proyectiles fueron lanzados por los americanos. Por eso, en tan solo veinte meses se construyeron unos túneles donde se escondía todo el pueblo y de esta manera la vida continuó, pero bajo tierra. Unas 300 personas vivían allí. De hecho, hasta había una "sala" de partos donde se han documentado un total de 17 nacimientos.

Cada familia tenía su pequeño rincón

Cada familia "vivía" en una especie de cubículo estrecho, y por la noche salían a cosechar y a pescar.
Por eso hay siete entradas del túnel que dan directamente a la playa. Hay tres niveles de profundidad (12, 15 y 23 m) y un total de tres kilómetros de recorrido con doce puertas. Cada nivel tenía un uso especifico: el primero era para los militares y para desplazarse. El segundo nivel era donde se vivía, y el tercero era usado como almacén.

Una de las entradas al túnel. En su momento, estaban totalmente camufladas.

En total, contando los túneles de todas las zonas, se dice que hay más de 2000 km construidos. Una inmensa red por todo el país.
La visita a los túneles se hace en grupo y previamente se visualiza un documental donde se ve cómo era la vida en los túneles.

Interior del túnel

A diferencia de los de Cu Chi, estos son anchos y bastante altos, por lo que pasear por ellos no resulta claustrofóbico.
Además, los túneles cuentan con un sistema de aireado y de expulsión de humo totalmente disimulado y que van a dar a la costa.

Durante la noche los habitantes salían a pescar y a abastecerse

Como curiosidad, los americanos nunca fueron capaces de descubrir la ubicación de estos túneles, por más que lo intentaron.

De plaza en plaza por Roma y mucho más

No hay plaza ni iglesia en la ciudad eterna que no sea digna de admirar; todas tienen algo que obliga al visitante a detenerse y dedicarle un tiempo.
Junto a la estación de trenes y autobuses Termini, nos encontramos con la Plaza de la República. En medio está la fuente de las ninfas (Fontana delle Naiadi), muy polémica en 1901, debido a la desnudez de éstas.

Plaza de la República con su fuente de las ninfas

Al lado están las Termas de Diocleciano. Se inauguraron el año 305 d.C. y eran las más grandes de Roma, con una capacidad para 3000 personas. Se cerraron el año 537 debido al corte de suministro de agua a la ciudad durante un asedio. El precio de la entrada es de 7€ y entre las ruinas, hay espacios en pie preciosos.

Las termas de Diocleciano era un edificio gigante. Hoy aún se conservan partes en pie

En el año 1561 el Papa Pío IV hizo que Miguel Ángel construyera en una parte de las Termas la iglesia de Santa María de los Ángeles, para recordar así a los esclavos cristianos que murieron durante la edificación del balneario.
Del artista hoy solo queda el techo abovedado. De estilo renacentista, lo que más destaca es su entrada de ladrillo casi en ruinas y el contraste con su interior.

Curiosa fachada de ladrillo y humilde.
Con esa fachada tan simple, nadie se imagina un interior tan recargado y amplio

Otra plaza imprescindible es la Plaza España. Se llama así porque al lado está la embajada del país. Destaca por su gran escalinata que conduce a la iglesia de la Trinitá del Monti.
A los pies de la escalera, hay una fuente barroca dedicada a la familia Barberini, una de las más influentes de Italia del siglo XVII. Está por debajo del nivel del suelo para que así pueda llegarle agua de un acueducto romano que aún corre bajo la ciudad.

Las famosas escaleras de Plaza España
Anque no lo parezca, la fuente de la familia Barberini está bajo tierra

De allí parten varias calles comerciales donde se pueden encontrar grandes marcas de lujo y alguna que otra tiendecita de souvenirs.
Si tiramos por la Vía del Babuino, llegaremos a otra plaza que se convirtió en una de mis favoritas, por su ajetreo, su música y exhibiciones en todas partes... Se trata de la Piazza del Popolo (plaza del Pueblo). Antiguamente era el lugar donde se hacían las ejecuciones públicas y la entrada norte a la ciudad.

Este obelisco estuvo en medio del circo Massimo

En su inmensidad destaca por tres cosas: el centro, que está coronado por un gran obelisco de 24 metros traído de Egipto por Augusto, el extremo sur, donde podemos ver la iglesia de Santa María in Montesanto (1675) y la de Santa María del Miracoli (1678), que son realmente casi idénticas. Ambas fueron construidas por Carlo Rainaldi y sus diferencias radican en las formas y colores (una ovalada, la otra cuadrada...). Junto al obelisco, forman el llamado tridente.

Las iglesias gemelas

Por último, en el lado norte está la gran puerta de entrada. Fue reformada por Berini el 1655 bajo la orden del Papa Alejandro VII debido a la visita de la reina Cristina de Suecia tras ser convertida al cristianismo.

Puerta norte de entrada a la plaza y antiguamente a la ciudad

Justo encima de la plaza, está el gran parque Villa Borghese. Con 80 hectáreas, tiene diferentes estilos de jardín. El más bonito sin duda es el jardín del lago donde se puede alquilar una barquita con remos y llegar hasta el templo de Esculapio.

Este tranquilo parque es un buen lugar donde relajarse

Dentro del parque nos encontramos con la casa de la familia Borghese, convertida hoy en galería de arte con importantes obras de Rafael, Rubens, Tizziano... El precio de la entrada es de 11€.
Los jardines fueron construidos en 1605 por el cardenal Scipione Borghese para convertirlos en su residencia de verano. Posteriormente, en 1903, la familia vendió las tierras al ayuntamiento de Roma para saldar sus deudas.
Por último, cerca del Vaticano, encontramos la plaza Cavour. Allí está el colosal Palacio de Justicia, totalmente recargado de ornamentación, que fue el primer edificio en construirse tras proclamar a Roma como capital de Italia. Tardó veintidós años en construirse y es comúnmente conocido como el Palazzaccio. Dicen las malas lenguas que su edificación fue para blanquear dinero.

Palacio de justicia

Al lado nos damos de bruces con el Castillo de Sant Angelo. Esta fortificación fue erigida como mausoleo del emperador Adriano en el año 135 y posteriormente, en el siglo VI, se convirtió en fortaleza papal. En el siglo XIII se construyó un pasadizo secreto de 800 metros que iba del Vaticano al castillo, lugar en el que muchos papas se escondieron cuando estaban en peligro.
El nombre del castillo lo puso el Papa Gregorio I, cuando durante la peste vio en la cima de la fortificación al arcángel San Miguel anunciando el fin de la epidemia. Por este motivo, arriba del todo está la estatua del ángel.

Castillo de Sant Angelo. Al fondo se ve la cúpula de la

El castillo también fue usado como cárcel de la Inquisición. Un celebre preso que estuvo allí fue Galileo Galilei.
El precio de la entrada es de 14€ y dentro encontramos el museo Nacional del Castillo, donde a parte de pinturas, se exhiben numerosas armas de fuego que fueron usadas por soldados durante la defensa del castillo.

Vistas panorámicas del castillo con su puente

Delante, un precioso puente con el mismo nombre (Ponte Sant Angelo), construido por Adriano, para que todo el mundo pudiera acceder a su mausoleo, y decorado en 1668 con esculturas de ángeles.
La mejor vista de ambos lugares se obtiene desde el puente de al lado, el de Vittorio Emanuele II, sobretodo al atardecer.

Experiencias gastronómicas: Restaurante ABaC Barcelona

Considerado como un restaurante imprescindible de la alta gastronomía en Barcelona y galardonado con tres estrellas Michelin, es un lugar al que hay que ir al menos una vez en la vida.
El chef es el televisivo Jordi Cruz y el menú (que va cambiando cada temporada) es una explosión de sabores y texturas que no deja indiferente.

Exterior del restaurante

Todo preparado al detalle y con productos de alta calidad cuyo aroma te hacen pensar que nada será lo mismo.
A la llegada nos recibieron en el parking y nos acompañaron al jardín, donde con una copa de cava, escogimos el menú. Hay dos: el tradicional (155€), con los platos que más han triunfado a lo largo de los años, y el vanguardista (185€) con una oferta de nueva creación.
(Las bebidas no van incluidas).

"Cactus", una mezcla de frío y acido irresistible.

Posteriormente fuimos a la cocina donde se sirven los dos primeros aperitivos, mientras se les ve trabajar. Una auténtica gozada.
La cocina destaca por ser un cubo de acero inoxidable con diferentes áreas para cada tipo de preparación (frío, caliente...)

Vistas de la ajetreada cocina

El resto de la comida se sirve en la mesa. La atención es increíble y cercana, con una perfecta explicación de cada plato y de como comerlo, pues a veces no sabes muy bien por donde empezar.
Cuidado con el pan (que también está riquísimo) porque hay que llegar a los postres con hambre!

Costillar de cerdo
Taco de foie

Ideal ir sin prisas, pues la degustación del menú dura unas tres horas.

El centro de Roma

Si de algo se caracteriza Roma, es por la gran cantidad de plazas, iglesias y palacios que tiene.
En las plazas se concentra la vida diaria, cafeterías y heladerías. Son de todo tipo arquitectónico y muchas con espectaculares fuentes. Algo que siempre encontramos cerca son una, dos y hasta tres iglesias. Y es que en esta ciudad hay más de 900 templos cristianos!

Iglesia imitación del Duomo de Florencia

Partiendo de la plaza Venecia, que ya os conté en otro post, en la Vía del Corso tropezamos con el Palacio Doria-Pamphilj. De estilo barroco, alberga una gran galería de arte privado. Son unos 400 cuadros entre los que destaca un retrato del Papa Inocencio X pintado por Velázquez en 1650. También se pueden visitar sus estancias privadas, que hoy en día siguen en uso, como son las habitaciones, la sala del trono y un antiguo baño. El precio es de 12€ y solo incluye o bien la visita de las estancias o la galería. A pesar de seguir decorado como antiguamente, en mi modesta opinión, es excesivamente caro para lo que ofrece.

Interior del palacio

Siguiendo recto y hacia la derecha, llegamos a otro de los grandes iconos de la ciudad: la Fontana Di Trevi. De estilo también barroco y diseñada por Nicola Salvi, ocupa casi toda la plaza. Su nombre hace referencia a las tres calles que se juntan en la plaza (tre vie) y representa el carro de Neptuno tirado por tritones y caballos que representa los estados del mar (salvaje y dócil).
Cuenta la leyenda que quien tira una moneda en la fuente, vuelve a Roma. Yo por si acaso, tiré unas cuantas...jeje

La espectacular Fontana de Trevi. Es imposible encontrar la plaza vacía, por lo que hacerse fotos es un poco complicado...

El dinero que se recolecta se entrega a una ONG católica.
Si seguimos hacia la izquierda, veremos el Templo de Adriano. Construido en el año 145, solo se conservan las 11 columnas corintias de 15 metros de altura cada una.

Templo de Adriano. Sus columnas nunca han sido restauradas, son totalmente originales

Al lado, el gran Panteón. Convertido en una iglesia, fue un templo construido 27 a.C. Tras incendiarse y posteriormente ser destruido por un rayo, el emperador Adriano lo mandó construir en el 125 d.C., siendo este el resultado que hoy en día podemos ver.
Aquí están enterrados los reyes Vittorio Emanuel I y Humberto I.
La entrada (gratuita), con un pórtico sujetado por 16 columnas, lleva una inscripción en latín que dice: "Marco Agrippa, hijo de Lucio y cónsul por tercera vez lo construyó", refiriéndose al primer constructor del templo.

El colosal Panteón

Lo más importante del lugar, es su cúpula. Durante unos años, fue la más grande del mundo. Su diámetro es igual a la altura de la iglesia. El agujero del medio redistribuye las fuerzas. Cuando llueve, el agua pasa por el óculo y drena por unos mini agujeritos sobre el suelo de mármol.

El circulo abierto al cielo, "conectaba" a los dioses con los mortales

Por último, llegamos a la plaza Navona. Sin duda es la más elegante de Roma. Aquí estuvo durante tres siglos el mercado más importante de la ciudad. Está franqueada por tres fuentes. En los lados están la Fontana del Moro y la Fontana de Neptuno del siglo XIX y que representa al Dios del agua luchando con un monstruo marino y rodeado de ninfas.

Vista de la plaza Navona desde uno de sus extremos. En el lado izquierdo está la iglesia de Santa Inés

En el medio está la Fontana dei Quattro Fiumi (los cuatro ríos). Hecha por Berini, representa los cuatro continentes que se conocían en el momento de su construcción (1651).

Detalle de la fuente de los cuatro continentes

Dicen las malas lenguas que la estatua que simboliza el Nilo se tapa los ojos para no ver la iglesia de Santa Agnese in Agone que está en frente, porque su arquitecto y constructor, Francesco Borromini era enemigo de Berini.

A pesar de que esta figura tiene los ojos tapados, ninguna de las otras mira hacia la iglesia, todas le giran la cara

El lugar donde se erigió esta iglesia fue donde se martirizó a Santa Inés y le creció el pelo rápidamente para cubrirle el cuerpo desnudo antes de morir.
Del interior cabe destacar la inmensa cúpula pintada en óleo y el cráneo de Santa Inés, dentro de su santuario.

Espectacular cúpula de la iglesia

Cuidado! Si os quedáis a tomar un café en una tentadora terraza de alrededor de la plaza, pagareis un precio MUY caro.
Mejor ir a la pizzería La Montecarlo, muy cerquita, y una de las mejores de la ciudad!

La casa Terradas y la Leyenda de Sant Jordi

Situada en el centro de Barcelona, en plena Avenida Diagonal, debido a las formas afiladas de sus torres es comúnmente conocida como la casa de les Punxes (casa de los Pinchos).

Fachada del lado de Rosselló con Diagonal

Este edificio le fue encargado a Josep Puig i Cadafalch en 1905 para albergar a las tres hermanas Terradas, hijas del industrial textil Bartomeu Terradas. Esta familia, formaba parte de la creciente burguesía catalana.
De hecho, a pesar de que el aspecto hace pensar que se trata de un solo bloque, son tres casas individuales. En la fachada de cada propiedad hay detalles decorativos que hacen referencia a cada hermana: un ángel para Ángela, la vara de San José para Josefa y un jarrón lleno de rosas para Rosa.

Ventanal del interior del edificio, en la primera planta

Dicen que el edificio está inspirado en la arquitectura medieval del castillo de Neuschwanstein, en la Baviera alemana, y es posible que aparezca alguna similitud como las torres de la parte superior.
El edificio está considerado un bien de interés cultural desde 1976, y su estilo modernista destaca por toda la ornamentación de la fachada. Es obligatorio detenerse a admirar todos los detalles, pues cada uno representa simbolismos religiosos y mitológicos.

Fachada del lado Diagonal. Los detalles se suceden en forma de hierro, cerámica y vidrio.

A pesar de que aún hoy hay pisos que son particulares y oficinas, se puede visitar la primera planta, donde estaban las casas de las hermanas y la azotea, repasando momentos históricos y arquitectónicos en cada una de sus torres.

Una de las torres de la azotea. En la base podemos leer las letras ATB, iniciales de la hija mayor, Ángela Terradas Brutau

Durante la visita en el interior del edificio, encontramos el museo de la Leyenda de Sant Jordi. un espacio interactivo que te deja con la boca abierta.

Detalle de la fachada con Sant Jordi y el dragón.

El 23 de abril se celebra en Cataluña el día de Sant Jordi (San Jorge), una jornada festiva en la que las calles se llenan de libros y rosas y todo el mundo se regala una.
Cuenta la leyenda que un dragón aterrorizaba a los habitantes de un pueblo llamado Montblanc. Para evitar ser atacados, decidieron que cada día lo alimentarían con dos ovejas. Cuando se acabaron los corderos, fue el turno de las vacas y de todos los animales domésticos hasta que se terminaron. Entonces, el pueblo decidió que cada día mediante sorteo, entregarían una persona al dragón para así saciar su apetito.
Todo seguía su curso, hasta que le tocó a la princesa. El rey intentó evitarlo, pues era su única hija y heredera, pero el pueblo se negó y la joven fue a la cueva donde vivía el dragón a cumplir con su destino.
Justo en el momento en el que el monstruo iba a comérsela, apareció Sant Jordi con su lanza y se la clavó en el centro del corazón de la bestia, hiriéndolo de muerte.
De la sangre derramada, brotó un rosal lleno de hermosas rosas, que el caballero cogió y le regaló a la princesa.
Como agradecimiento, la joven le escribió un poema, y es por este motivo que en esta fecha, los hombres regalan rosas y las mujeres libros.

Pintura de la Leyenda de Sant Jordi

La casa de les Punxes abre todos los días de 9 a 20 y el precio de la visita con audioguía es de 12.50€. Encontraréis más información aquí.