Murano, Burano, Torcello (Venecia 3)

Mi tercer día lo tenía reservado para pasarlo en las islas de la laguna más turísticas; Murano y Burano. Y ya de paso, también quería pasear por la solitaria Torcello.

Para llegar hasta las islas, hay que coger un vaporetto. Como van a ser necesarios varios trasbordos, lo ideal es coger el ticket de unas horas. Yo cogí el billete de transporte ilimitado durante 24 horas con un precio de 20€.
Mi primer destino era Murano, la isla del vidrio, así que me dirigí a la parada de San Zaccaria (cerca de la plaza San Marco) a coger el vaporetto numero 42.
Una vez llegado al destino, seguí a la manada de turistas, y fui a parar a una fábrica de vidrio. Hay muchas en toda la isla y hacen una pequeña demostración de cómo crean figuras bufando el vidrio de manera gratuita.
Tras la demostración, paseé por toda la isla. Es muy parecida a Venecia (tiene hasta un Gran Canal) pero en versión mini.
Murano - Santi María e Donato
En ésta isla, hay un museo del vidrio. Yo no entré, porque tras la visita a la fábrica y su posterior tienda, ya me dí por satisfecha.
Lo que si vale la pena es pasarse por la basílica de Santi María e Donato. De estilo véneto-bizantino, es muy bonita y diferente.

Tras pasear por casi todas las callejuelas, me dirigí al faro (fácil de encontrar por su altura), dónde se encuentra la parada del vaporetto que te lleva a Burano.



Bruano fue en la antiguedad un centro neuralgico de la laguna. Pero en la actualidad, con unos 5000 habitantes que se dedican básicamente a la pesca, Burano destaca por sus coloridas casas. Cada una es de un color, y a cual más vivo; fucsia, verde, amarillo, azul...
Las ropas tendidas de punta a punta de la calle (incluso alguna sobre el canal) le dan un toque mágico, que hizo que para mi esta isla se convirtiera en mi favorita y la catalogara cómo imposible perdérsela.
Panorámica de Burano
Por último, fuí a la tranquilisima Torcello. Con sólo decir que bajamos cuatro personas del vaporetto para visitarla, queda claro lo solitaria que es. Realmente cuesta creer lo que dicen las guías, y es que en el pasado en Torcello vivían más de 20.000 personas, siendo una de las islas más importantes, hasta que la propia Venecia le quitó el protagonismo.
Catedral Santa Maria Dell Assunta.
Tras andar por la única calle posible, se llega a la Catedral de Santa Maria dell Assunta, Vale la pena entrar, previo pago, pues es impresionante.
Delante de la catedral, hay un banco hecho de piedra en el que dicen que si los enamorados se sientan, terminarán casándose...

Finalmente el vaporetto me volvió a llevar a Burano, desde donde cogí el de vuelta a Venecia. Mi consejo es que si hay tiempo, es recomendable pararse y pasar un rato en este remanso de paz llamado Torcello.

Una vez se llega a Venecia desde Burano, el vaporetto se para en Fondamente Nove. Si se quiere ir a San Zaccaria, hay que dirigirse a la parada que está más abajo y coger otro vaporetto. Tened cuidado porque es un poco lioso.

Cuando por fín llegué, y ya que había pagado el billete ilimitado de transporte por un día, decidí coger el vaporetto nº1 y recorrer todo el gran canal, desde la plaza San Marco hasta la estación ferroviaria de Santa Lucía. Es importante subirse en la primera parada (San Zaccaria) para poder sentarse en la proa y poder tener las mejores vistas.
La verdad es que vale muchisimo la pena. Desde el gran Canal se pueden admirar todas las fachadas de los palacios ducales. Cuanto más importante era la familia que allí vivía, más decorada estaba su fachada que daba al canal, para que los comerciantes pudieran verlo. Así que se observan grandes obras de arte. Y yo, desde el vaporetto, no sabia hacia que lado mirar: de izquierda a derecha como en un partido de tenis.

Palacio Ducal

Al llegar a la estación, aproveché para confirmar los horarios del tren hacía Padua. El día siguiente la quería visitar...

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