Lisboa, volveré (día 4)

Melancolía. Era mi último día en Lisboa y se me había hecho demasiado corto. Me hubiera gustado ir a Cascais y Estoril, ambos muy cercanos, pero el tiempo era un poco justo, así que decidí ir a la otra orilla del río Tajo e ir a ver el Santuario Nacional de Cristo Rey. Lo primero que piensa uno al verlo es Brasil y su Cristo Redentor. De hecho, cuando el Cardenal de Lisboa viajó a Río de Janeiro en 1934, quedó tan impresionado, que al volver decidió recaudar fondos para construir uno similar en la ciudad portuguesa.
Cristo Rey
Para llegar hasta allí desde la capital, hay que coger un barco transbordador y bajarse en Almada. Luego, un autobús te lleva hasta arriba de la colina.
Las vistas desde allí son muy bonitas, se puede ver el puente 25 de abril, con casi 2'3km (imposible no compáralo con el de San Francisco).
Puente 25 de Abril
De vuelta a la ciudad, me quedaba por visitar los jardines de Estrela, dónde en sus lagos podemos admirar diversa fauna (patos, cisnes...).
Cómo despedida de la ciudad, quería disfrutar de más vistas. Y que mejor que desde el elevador de Santa Justa. Está en el barrio de Baixa. Y a pesar de haber pasado cientos de veces por allí, no me había decidido a subir. Era el momento. A pesar de mi vértigo, las vistas merecen la pena.

Elevador de Santa Justa
Fin de otro viaje. Ésta vez, tengo la certeza de que volveré. Al menos para visitar los alrededores. Me he quedado con ganas de más :)

- Apunte histórico:
En un post anterior mencioné que en Lisboa habían habido varios terremotos. Pues bien, en 1531 hubo un terremoto de un 8 en la escala de Ritchter, y en 1755 hubo un terremoto que provocó un tsunami. Éste, de 9 grados, arrasó Lisboa y se llevó la vida de más de 100.000 personas.
Que miedo!

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