Vaarwel Amsterdam! (adiós - día 5)

En los viajes siempre intento coger para la ida el rimer vuelo de la mañana y para la vuelta el último de la tarde-noche. Ésta vez no fue posible, así que no pude aprovechar totalmente mi último día en Amsterdam.
Mi idea habría sido ir a algún otro pueblo de los alrededores, como Amstelveen pero me conformé con dar vueltas por el centro de la ciudad, para acabar de admirar los pequeños detalles que a simple vista no se ven, cómo que las casas en su tejado todas tienen un gancho. Esto es debido a que al ser tan estrechas las casas la única manera de subir los muebles es a través de las ventanas. Por lo que los ganchos sirven para hacer un sistema de poleas. Fijaros! Es muy curioso.

He señalado con flechas los ganchos para poder identificarlos mejor :)
Amsterdam es también una ciudad muy verde. Tiene 28 parques, todos muy verdes. Pulmones en la ciudad ecológica, dónde el medio de transporte principal es la bicicleta.
Puesto que tenía tiempo, decidí ir al Beatrixpark. Es considerado uno de los más bonitos por su jardín victoriano y su lago con elegantes cisnes. La verdad es que tanto el Vondelpark cómo éste, hacen que te relajes, que te sientas que estas en la montaña, lejos de la civilización y es muy agradable.

Beatrixpark
Con esto me despido de Amsterdam, y con tiempo de sobras, me fui al aeropuerto de Schiphol. Por que tan pronto? Porque el aeropuerto tiene una azotea abierta en la que puedes ver cómo despegan y aterrizan los aviones y realmente vale la pena verlo. Así que recomiendo ir con tiempo. A parte de que es un aeropuerto gigante y perderse no es difícil.

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