Un poco de Stuttgart

Stuttgart es una ciudad industrial poco turística. Está rodeada de colinas con viñedos, parques y auténticos bosques. Por lo que si subes a una de las colinas, obtienes geniales vistas d la ciudad.
Esto es lo que hice, y como el tiempo acompañaba, subí a un parque e hice un picnic en el césped mientras tomaba el sol, admiraba las vistas de toda la ciudad y sobretodo disfrutaba comiendo bocadillos de salmón ahumado y pretzels con mantequilla, todo típico de la región.

Viñedos y Stuttgart de fondo
El centro de Stuttgart no es muy grande, tiene muchas calles peatonales llenas de comercios. La calle principal es la Köningstrasse y va a parar a la Schlossplatz (plaza del palacio). Allí se alza el Neues Schloss, un palacio que encargó construir el duque Karl Eugen a imagen y semejanza del de Versalles. Hoy en día pertenece a los ministerios del gobierno.

Schlossplatz
Cerca están el ayuntamiento, el mercado con productos de todo el mundo, la bonita Schillerplatz y al lado contrario la estación de tren, que si al entrar giras a mano derecha hay unos ascensores que te llevan a la azotea desde dónde también se obtienen otras buenas vistas de Stuttgart.

Schillerplatz
Por último subí a otra colina, ésta vez la de Rubble Hill o Birkenkopf. Es importante porque aquí se depositaron las ruinas de los edificios que fueron destrozados en los bombardeos de la segunda guerra mundial. Stuttgart fue masacrado y se destruyeron un 45% de los edificios, por lo que la colina creció unos 40 metros, Es un lugar para recordar lo que pasó y que no caiga en el olvido aquella tragedia no tan lejana.
Detalle de las ruinas
 Sé que me faltan cosas por visitar de Stuttgart, como por ejemplo el museo de la Mercedes, pero esta es mi excusa para poder volver y seguir visitando una región que me ha encantado.


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