Encuentro con el gran blanco

Dejad el miedo a un lado, os voy a explicar mi gran encuentro cara a cara con el tiburón blanco. Es una experiencia que hay que vivir obligatoriamente si se va a Sudáfrica.
Las bahías dónde hay más posibilidades de ver a los tiburones son las de Hermanus y Gansbaai, a unas dos horas de Ciudad del Cabo.

La compañía escogida para realizar esta actividad fue Marine Dynamics, en Gansbaai. Para este tema que es tan serio considero que son los mejores. Muy profesionales, todo está muy preparado y además van con biólogos que estudian a los tiburones e intentan preservar su medio.

Gansbaai y barquito Merine Dynamics
A las 5.45 de la mañana nos pasaron a recoger al hotel. El horario de recogida te lo avisan el día anterior, en función del estado del mar. Una vez allí te explican en que consiste el buceo en jaula y la normativa mientras te sirven un desayuno.
Una vez terminado todo, te ponen un chaleco salvavidas y un chaquetón impermeable a lo capitán Pescanova y en marcha.
Preparadas para la acción

Con un oleaje y un aire brutal, paramos a unos doscientos metros de la costa, tiran el ancla y te dan los trajes para que te los vayas poniendo mientras ellos preparan la jaula.

Jaula
La jaula tiene una capacidad de ocho personas y se hacen turnos de unos 30-40 min que pasan rapidísimos, lástima del frío. La jaula esta enganchada al barco y la inmersión se realiza con apnea. Cuando viene el tiburón los tripulantes avisan y tu tan solo coges aire y te sumerges.
Tras tirar el señuelo que consiste en pescado cortado y una tabla de madera que les hace creer que es una foca, en cuestión de minutos van apareciendo los tiburones. Que impresión! Son gigantes!
Tiburón atrapando el señuelo

Tiburón blanco de los pequeños
Cuando el tiburón va a morder el señuelo, lo acercan a la caja para que se choque y se pueda ver de cerca.

 Cuando llegó mi turno debo confesar que me daba bastante pánico. Una vez dentro, teniendo a los tiburones tan de cerca, me quedé tan impresionada que sólo deseaba que se acercaran más. Hay que vivirlo. Lástima del frío.
Aquí me tenéis, gafas rosas y bien agarrada por si acaso, jejeje
Al salir de la caja, te ofrecen toallas y un chocolate caliente para entrar en calor. Suerte de eso.
El total de tiburones que vimos fueron 12. Los biólogos los reconocen por la forma de su aleta superior, ya que cada uno la tiene diferente.
Al terminar, te ofrecen una sopa calentita y te enseñan el video y las fotos para que puedas comprarlos.

En el caso de ir y no ver ningún tiburón (puede pasar), la empresa te devuelve la mitad del precio que has pagado.

CONSEJOS!
- Poneros el bañador debajo antes de subir al barco ya que el traje de neopreno hay que ponérselo allí en medio.
- Si tenéis tendencia a marearos, NO desayunéis! Una vez parado el barco el vaivén es bastante grande.

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