La costa de los esqueletos

Desde Swakopmund hasta la frontera con Angola, la costa de Namibia es llamada la costa de los esqueletos y forma parte del parque nacional con el mismo nombre.
Se le llama así porque es una zona desértica desde la costa hasta el interior,  por lo que si algún barco conseguía llegar y sobrevivir al temible oleaje,  moría por inanición.
A lo largo de la costa encontramos barcos naufragados y abandonados que son curiosos de ver.

Barco pesquero abandonado en la costa
A unos 130km de Swakopmund hay la reserva de Cape Cross,  dónde vive la colonia de leones marinos más grande de África.
Recomiendo a todas las personas sensibles a los olores que antes de acercarse se tapen la nariz con un pañuelo o algo ya que el olor es un tanto penetrante.

Leones marinos en Cape Cross
Aún así es totalmente impresionante; cientos de miles de leones marinos (se calcula que unos 200.000) juntos y muy cerca, por lo que se les puede observar su comportamiento clarisimamente: las crías buscando a sus madres,  amamantando... Machos peleándose por un lugar en la roca... Me pareció muy auténtico .

Bebé amamantando
Como curiosidad, los bebés de león marino sólo son alimentados por su madre, por lo que si a ésta le pasa cualquier cosa y no vuelve con su cría, nadie se hace cargo del pequeño por lo que acaba muriendo. Muy triste.
Yo, cómo auténtica loca por los animales, evidentemente los intenté acariciar. Algunos se dejan, pero cuidado, otros atacan!!!


El cabo está marcado por dos cruces de piedra que puso Diogo Cao, el navegante portugués que lo descubrió en 1486. A parte, señala la parte más meridional del cabo. La imagen es muy bonita.

Cruz de Diogo Cao
Por último, quiero recomendar algo que nosotros hicimos y me encantó: a dos kilómetros al norte de Cape Cross, hay una zona de merendero a pie de playa dónde comimos un picnic mirando hacia la playa. A parte de leones marinos, con un poco de paciencia también se ven delfines y ballenas.
En la playa, hay muchos esqueletos de bebé de león marino, ya que los chacales que merodean la zona los roban y se los comen. Un poco triste, pero ley de vida.

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