Reserva Nyae Nyae

Aquí es dónde vive la tribu de los bosquimanos. Es una región protegida, y recibe ayudas del estado ya que su cultura está a punto de extinguirse y es muy antigua.
Al contrario que los Himbas, ellos son monogamos. La impresión que me dieron fue que estaban muy descuidados, los niveles de suciedad eran extraordinarios, las ropas rotas... Había como mucho abandono (sensación que no tuve con los Himbas).
A pesar de que se visten como nosotros, les gusta hacer pequeñas demostraciones de sus costumbres y para eso se visten de manera tradicional, con taparrabos y el culo al aire.
Bosquimanos tradicionales
Físicamente son muy bajitos y súper delgados, rozando la desnutrición.
Muchas de sus costumbres aún les perduran y, por ejemplo, siguen cazando con arco y flecha y poniendo sus trampas para pequeños animales a base de palos. Sinceramente, son muy habilidosas.
Nos llevaron a pasear por la montaña y nos mostraron sus plantas medicinales, las plantas de dónde sacan el veneno e incluso los frutos que usan como perfume.
La última parte de la demostración fue la de hacer fuego y nos dejaron participar : a pesar de que se reían de nosotros, yo me lo pasé muy bien.

Haciendo fuego, ahora ya soy toda una experta!
Sus casas están hechas a partir de ramas.
En la medicina aún creen en el poder del chamán y la natalidad no está controlada, la cantidad de niños que habían era alucinante.
Me hubiera gustado aprender mucho más sobretodo de su cultura y intercambiar con ellos sensaciones, pero lamentablemente se mostraron muy reservados y recelosos. Ellos nos mostraban, pero desde la distancia, sin interacción.

Mujeres bosquimano, Curiosamente, todas llevan bebes y muchas están embarazadas
La tarde acabó con una gran hoguera y una demostración de sus danzas tradicionales.

Poblado bosquimano

Cuidado!
Para llegar hasta la reserva, la carretera está llena de arena y hay que ir con mucho cuidado ya que se quedan los coches atrancados y sacarlos es complicado. A nosotros se nos quedó enterrado en la arena un par de veces, y aunque es toda una anécdota, llega un momento que ya no hace tanta gracia.

Intentando sacar el camión de la arena (el cielo me tiene enamorada)


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