Lloret de Mar

A pesar de que este pueblo tiene la fama de que es un lugar de culto borrachil por los jóvenes extranjeros, tiene un importante patrimonio cultural y natural. Sus playas, que forman parte de la costa brava son impresionantes.
Paseando por el camino de ronda, casi a pie de la playa Sa Caleta, nos encontramos con el castillo de Plaja. Aunque es una residencia privada y no se puede visitar, es uno de los lugares más fotografiados; la estampa es preciosa.
Castillo de Plaja
Imprescindible también pasear por los jardines de Santa Clotilde. Situados sobre un acantilado con vistas al mar, se construyeron en 1919 por orden del Marqués de Roviralta.
El modelo que sigue es el renacentista italiano, por lo que está lleno de esculturas, fuentes y escaleras, creando pequeños jardines con vistas.

Jardines de Santa Clotilde
Dando una vuelta por el centro del pueblo nos encontramos con numerosos edificios modernistas cómo la iglesia de Sant Romà. Construida en 1509, fue una iglesia fortificada.
La mayoría de las calles del centro son peatonales y están llenas de tiendas y restaurantes.
Para mí fue una visita sorprendente y animo a todo el mundo a pasar un día por allí (mejor no en temporada alta) y estoy segura que sorprenderá.

Espectacular iglesia modernista
RESTAURANTE

Orient Express. Situado al principio del paseo marítimo, lo escogí porque está decorado cómo si fuera un tren. La comida algo normalita y un poco cara. El servicio estupendo.

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