Londres Real

Aprovechando que había comprado la London Pass, decidí ir a visitar la Torre de Londres. Construida en el 1078 por Guillermo el Conquistador, se trata de una fortificación formada por varios edificios.

Interior de la Torre

Al principio de todo era una cárcel dónde se encerraba a toda persona que ofendía al monarca. Allí mismo se les torturaba y ejecutaba. Hoy en día, se puede visitar la sala de torturas y aún se conservan diferentes instrumentos que se usaban. Uno de los personajes que fue encerrado allí es Ana Bolena.
Pero la torre también fue usada cómo armería, cómo residencia real e incluso hubo un pequeño zoológico privado con animales exóticos tales como jirafas, osos, elefantes, leones, monos...
Otro de sus usos fue de tesorería real; se almacenaban incluso las joyas de la corona. También hay una pajarería dónde ese cuida a los cuervos del lugar. Allí se les corta un extremo de las alas para evitar que vuelen alto y se escapen. Y es que cuenta la leyenda que si los cuervos desaparecen de la Torre de Londres esto significaría el fin del reino.

Cuervos

En el centro del recinto está la Torre Blanca. Ahora hay una exposición de armas y armaduras, pero es el lugar dónde vivían los reyes.

Torre Blanca

Las maravillosas joyas de la corona están expuestas en una de las torres y es el reclamo de la mayoría de turistas. Las coronas, brillantes, están llenas de diamantes y piedras preciosas..
Por último, paseando por las murallas se puede entrar a ver el Palacio Medieval, en el que se conserva la habitación real y el salón del trono.
El precio es de 24'50 Libras, o gratis con la London Pass.

Recreación de la habitación real

Al lado de la Torre está el Tower Bridge, otro de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Fue construido a finales del siglo XIX al estilo victoriano neogótico. Tardó ocho años en ser construido y a pesar de la poca seguridad laboral de la época, tan solo fallecieron dos trabajadores.

Tower Bridge

Mide 244 metros de largo, siete de ancho y las torres tienen una altura de 65 metros. Se puede cruzar el puente por la parte de arriba y ver l maquinaria que se usa para poder levantar el puente dos veces al día y permitir así el paso de embarcaciones. Son 9 Libras o gratis con la London Pass.
Al lado de la orilla del río Támesis, contrario a la Torre de Londres, nos encontramos con el moderno edificio del ayuntamiento de Londres, similar a un armadillo.
Paseando por la orilla hay puestecitos callejeros dónde comer algo. Debo confesar que a mi me vuelven loca y lo probaría todo!!
A unos doscientos metros está atracado el HMS Belfast, un buque antiguo de guerra. Aprovechando que la entrada con la London Pass es gratis (si no cuesta 14'50 Libras) decidimos entrar y ver los secretos de este gran barco que participó en numerosas guerras, especialmente en la segunda guerra mundial y concretando más, en el desembarco de Normandía.

HMS Belfast desde la parte superior

Se puede visitar la maquinaria, las habitaciones y camarotes, las cubiertas, la enfermería, las cocinas... con la intención de plasmar cómo era la vida a bordo. No hay milímetro del barco que no se pueda explorar, subiendo y bajando empinadas escaleras y pasando por escotillas. Al final la visita se me hizo un poco larga, pero reconozco que es curiosa.

Sala del dentista en HMS Belfast

Por último y para aprovechar al máximo la London Pass, cerca del puente de Londres (el primero que fue construido para poder cruzar el Támesis) hay un túnel del terror. Primero te explican la historia del Londres de los romanos, de la época de brujas e incluso de como era el puente y la vida en él en épocas de Jack el destripador. Hasta ahí, la visita está bien, pero luego te meten por un recorrido "terrorífico" y cutre que hace que no valga la pena la atracción. Eso sí, reconozco que yo soy una auténtica cagona y que una vez fuera, me reí muchísimo recordando lo vivido y el ridículo que hice.

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