Pamplona

Siempre que había ido a esta ciudad era por los San Fermines y eso es un auténtico desfase, aunque de los divertidos. El olor a rancio de las calles, la fiesta a todas horas, las charangas, dormir en cualquier parte y sobretodo mucha diversión y compañerismo, hacen que la visita turística quede en un segundo plano.

Multitud en la plaza de toros durante los Sanfermines

Así que durante la estancia en Olite, no quise perderme visitar esta ciudad cuyo suelo adoquinado en el casco viejo me tiene enamorada.
Evidentemente hay que hacer la ruta del encierro, pasando por el ayuntamiento y la calle Estafeta con su famosa curva. Por esta zona hay que "potear" un poco, esta todo tan bueno!! Hay que ver lo bien que se come en el norte...

San Fermín, punto donde empiezan los encierros

En el centro también está la Catedral de Santa María Real. De estilo gótico, la mayor parte fue construida en los siglos XIV y XV. Se pueden visitar la iglesia, el claustro, las habitaciones y la cocina, considerada como una de las tres únicas góticas de Europa. El precio de la entrada es de 5€ y es un museo muy interesante.

Detalle claustro
Otro icono imprescindible es el Ayuntamiento de Pamplona. De estilo barroco, está situado en el centro del casco viejo. Se construyó en 1423 en el punto de unión de los tres barrios pamplonicas de diferentes etnias, como símbolo de la paz.

Ayuntamiento de Pamplona

Si nos remontamos a tiempos mucho más antiguos, Pamplona fue una ciudad fundada por los romanos (Pompaelo). Más adelante, fue un punto clave para la defensa contra la Francia invasora y por eso se convirtió en una ciudad amurallada y con un importante fuerte el cual hoy en día se puede dar un agradable paseo.

Restos de muralla y entradas a la ciudad

Otro paseo curioso es el que se puede hacer por el parque de la Taconera. Éste, en la época de las murallas quedaba fuera de éstas (de ahí su nombre). En la parte baja hay un foso en el cual se pueden observar animales tales como ciervos, pavos reales, patos...

Parque de la Taconera, con sus colores otoñales

Pamplona tiene mucho que ofrecer, vale mucho la pena pasar un día allí.

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