Praga y la Ciudad Vieja (Staré Mesto)

Dicen que la capital de la República Checa es una de las más bonitas de Europa y realmente es una cuidad mágica, que te traslada a otra época, a un cuento. Pasear de noche por la ciudad vieja con la iluminación de las torres y el aire misterioso, hace que te quedes parado intentando retener esa imagen para siempre, y es que las fotos no le hacen justicia.

Vistas nocturnas del puente Carlos, con su aire misterioso

Una de las cosas que más me sorprendió de Praga es la cantidad de músicos que hay por todas partes. Y es que la música está impregnada en todas partes: los mejores compositores han estado allí, sobretodo Mozart, el cual se enamoró de la ciudad.
A pesar de pertenecer a la Unión Europea, la moneda oficial es la Corona Checa, cuyo valor es inferior al Euro.

Coronas checas

Lo primero que fui a visitar fue la Plaza Vieja. Sin duda es el lugar más conocido de esta ciudad. Aquí han ocurrido muchísimas ejecuciones y manifestaciones. Se podría decir que es el centro neurálgico, punto de encuentro y ideal lugar donde tomar un descanso con sus numerosas cafeterías. Allí nos encontramos con la Torre del Reloj, con su reloj astronómico. Seguramente debe ser una de las fachadas más fotografiadas del país. Cada hora en punto la gente se amontona para ver como se pone en marcha un mecanismo medieval, en el que desfilan los doce apóstoles. se dice que Wenceslao dejó ciego a Mikulas de Kadan, el fabricante, para que nunca más pudiera producir una maravilla así. El reloj ha sido varias veces remodelado tras incendiarse y sufrir disparos en la segunda Guerra Mundial.

Reloj astronómico

Se puede subir a la Torre para poder obtener geniales vistas de la plaza, por 130 coronas (4.80€ aprox.)
Cerca están el Ayuntamiento, la Torre de la Pólvora (antigua entrada de la muralla a la ciudad), y el Clementinum: antigua sede jesuita y universidad, tiene una biblioteca impresionante, y se conserva el órgano en el que tocó Mozart. La visita es guiada y en inglés y cuesta 220 coronas (8€ aprox).

Vistas de la plaza desde lo alto de la torre

Finalmente se llega al puente de V¡Carlos (Karluv Most) que comunica los barrios de Stare Mesto (Ciudad Vieja) con Malá Strana (Ciudad Pequeña). Sus quinientos metros de largo por diez de ancho lo hacen un paseo agradable. De echo creo que en toda la estancia en Praga, si no lo paseé unas cincuenta veces, no lo hice ninguna. En ambos lados se pueden ver treinta estatuas, obra de escultores famosos. En la estatua de San Juan de Neopuceno, hay que tocar la base con la mano izquierda y pedir un deseo. Solo así se cumplirá...jeje
Pidiendo el deseo...

Pero lo mejor de todo es el ambiente, músicos, vendedores y pintores se ponen allí para demostrar su arte, que es increíble. Por la noche, el puente es mágico.

Puente Carlos, con sus esculturas y pintores

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