Callejeando por Hanoi

La primera vez que pisé la ciudad, la sensación fue de caos, suciedad y de olor insoportable. Todo me parecía extraño. Tras una semana, cuando callejeaba por la noche (parece que Hanói nunca duerme), tuve otra sensación: la de que todo fluye, que el caos es organizado y que había un hueco para mi.
Todos trabajan en algo o si no, están reunidos en familia, haciendo vida en la calle y siempre con una sonrisa.

Calle del centro de Hanoi

Será por su religión? Ellos son budistas. Se les enseña a tratar bien a los demás para así poder reencarnarse en algo mejor. Por esta razón no celebran los cumpleaños pero sí la muerte. Ésta se ve como algo positivo ya que vas a volver a nacer para ser alguien mejor (si en esta vida has sido bueno). Cuando alguien muere, la familia se reúne, come la comida favorita del difunto y hacen una especie de rúa por la calle y tiran dinero. En Hanói vimos unos cuantos entierros y nos parecieron realmente curiosos.
Como curiosidad, una explicación que le dan al acto de que un niño llore al nacer es porque sabe que le empieza una vida muy dura.

Vendedora callejera de fruta

En el centro de la ciudad está el lago de Hoan Kiem. Un buen lugar curiosamente tranquilo donde pasear y relajarse. Cuenta la leyenda que una tortuga dorada emergió de esas aguas para entregarle al emperador una espada con la que expulsó a los chinos en el siglo XV. En un islote del lago nos encontramos con la torre Thap Rue, construida en honor a esa tortuga.

Torre Thap Rue. No se puede acceder a ella.

En medio del lago está el templo Ngoc Son. Construido para homenajear al general Tram Hung Dao que derrotó a la dinastía Yuan (mongoles), al erudito Van Xuong y al maestro confuncionista Nguyen Van Sieu.

Vistas del templo y de su puente de entrada. Para indicar dónde hay un templo, siempre ondean estas banderas con los colores de los cinco elementos.

El acceso se hace a través del puente The Huc, o sol naciente. Fue reconstruido totalmente en su estado original tras un incendio en 1958. Su forma de media luna es para darle la bienvenida al sol de la mañana. El templo con sus altares para todas aquellas divinidades mencionadas anteriormente, tiene una sala anexa donde hay una urna transparente con una tortuga gigante y disecada. Fue encontrada en el lago y se cree que es la misma de la leyenda.

Tortuga embalsamada

La entrada al templo son 30.000 Dongs y hay que vigilar con la ropa que se lleva.

En la esquina superior del lago está el teatro de marionetas de agua. Este espectáculo de una hora de duración es una representación con marionetas de la vida diaria y de leyendas del antiguo Vietnam acompañado de música tradicional. Hay marionetas tanto de personas como de animales y todos se mueven en un entorno acuático. Se representan 15 escenas como por ejemplo la leyenda de la espada devuelta por el Rey Le Loi o las técnicas de pesca de la rana comestible.

Escena de una cosecha.

Este arte se remonta al siglo XI, cuando los arrozales se inundaban y los aldeanos buscaban maneras para entretenerse. Con el agua en la cintura hacían mover los títeres mediante cañas de bambú. Solo es tradición en la zona de Vietnam del Norte y es muy recomendable ir.
El precio de la entrada es de 100.000 Dongs (unos 4€) y las actuaciones son por las tardes, a cada hora. Para más información, tenéis el enlace aquí).

Detalle de las diferentes escenas de la actuación


Curiosidad!!!!!!!
Los vietnamitas, debido a sus cánones de belleza, no quieren estar morenos. Por eso, a pesar del calor, van en manga larga y totalmente tapados. Solo se les ve los ojos!! Y sobretodo cuando van en moto. Por esta razón van hasta en paraguas por la calle. Y a mi que me encanta ese color doradito de su piel...

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