La Bahía de Halong

Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1944, la bahía está poblada por miles de islas y peñascos de piedra caliza, convirtiéndolo en un lugar inmensamente bello.
A pesar de ser aguas del Pacífico, el color verdoso esmeralda del agua y su tranquilidad (no hay ni una ola) hace que parezca que nos encontremos en un río.

La Bahía de Halong está formada por miles de islas

Cuenta la leyenda que la bahía tiene estas formaciones rocosas debido a que cuando los invasores amenazaban Vietnam por el mar, los dioses desesperados pidieron ayuda a un dragón que vivía sobre la bahía. Para proteger la costa, el dragón se lanzó en picado al agua levantando trozos de roca con el aterrizaje, impidiendo así la conquista de los enemigos. La realidad es que estos islotes se han formado a partir de años de erosión.

The chicken Kiss (el beso de los pollos) es una de las rocas más famosas de la bahía. 

Desde Hanói se tarda tres horas en llegar a la isla de Tuan Chau, donde se embarca hacia las islas e islotes de la bahía. Hay numerosas ofertas de barcos y cruceros con salida de un día o con estancias de una o más noches. Nosotros nos embarcamos en el Golden Lotus Cruise 3*, pasando una noche en el barco. La verdad es que estuve muy a gusto. El camarote aceptable, la comida a base de marisco y pescado excelente. Además hay muchas actividades a lo largo del día para no aburrirse, como talleres de cocina vietnamita, tai-chi matutino o pesca nocturna de jibias (pequeños calamares).

Aprendiendo a hacer rollitos vietnamitas

Los imprescindibles:
Ojalá se pudiera visitar cada rincón de esta gigantesca bahía (tiene un área de km2), pero el tiempo en mi caso era limitado y todos los cruceros ofrecen más o menos el mismo circuito, por lo que es bastante completo.
- Visita de la cueva Sorpresa o Hang Sung Sot. Llamada así porque cuando los franceses la descubrieron y entraron en la segunda galería, se encontraron con una estalagmita de forma fálica. Hoy en día es considerada símbolo de fertilidad.

La "sorpresa" es bastante evidente, no?

El acceso a la cueva se hace a través de unas escaleras ya que está a 30 metros de altura. La gruta cuenta con tres espacios los cuales son más grandes conforme se avanza.

La tercera galería es la más grande

Las estalactitas y estalagmitas tienen formas curiosas que recuerdan desde animales como un mono, un dragón o el propio Batman o también se puede ver a un Buda feliz.
El techo es muy curioso ya que tiene formas ondulantes. Esto es debido a que cuando la cueva estaba llena de agua, había corrientes de aire que provocaron esta erosión.

El techo tiene unas ondulaciones como las olas del mar

- Kayak por la bahía: Descubrir la zona por tu cuenta vale muchísimo la pena. Se hace en una especie de piscina natural, rodeada por una isla de altas rocas kársticas. De esta manera se evita que haya barcos navegando y posibles accidentes. 

Entrada por un túnel natural

Si te acercas a las rocas de los peñascos y te quedas en silencio, se pueden ver monitos saltando entre las ramas. Para mi fue toda una sorpresa (no me los esperaba) y me quedé un buen rato embobada mirándolos.

Monitos jugando en las ramas

- Isla de Ti Top: Llamada así en honor del astronauta ruso que visitó esta pequeña isleta con el presidente Ho Chi Minh.

Pequeña isla de Ti Top con su mirador en lo alto

Tras subir unas eternas escaleras (420 para ser exactos) llegamos a la cima de la isla donde la vista panorámica de la bahía es realmente increíble.
La playa está totalmente masificada, pero para aliviar el sofocón de la subida va muy bien pegarse un chapuzón. Cuidado con las medusas!! A pesar de que hay redes puestas, alguna se puede escapar. Y es que el agua está realmente caliente...

Por tener vistas como ésta, hace que todo esfuerzo valga la pena

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