Castillo de Karlstejn

Karlstejn es un castillo gótico construido en 1348 bajo la orden de Carlos IV, el que en aquel momento era rey de Bohemia. La construcción tardó 17 años en acabarse.
El castillo está situado a 30 km de Praga y se puede llegar tanto en autobús, como en tren, siendo esta última opción la más económica y rápida. En tan solo 30 minutos de trayecto de la Estación Central y estás allí.

Vistas del castillo, en lo alto de la colina, desde el pueblo.

La fortaleza está en lo alto de la colina y se distribuye en diversos edificios independientes, conectados por puentes y rodeados de una gran muralla. Incluso hay un pozo que hasta 1900 aún subministraba agua al castillo!
Para llegar hasta la pendiente del castillo, hay que cruzar el pueblo. Lleno de restaurantes, hoteles, tiendas de suvenires y anticuarios, tiene un encanto especial, con casitas bajas y en colores pastel.
El uso principal del castillo era el de custodiar las joyas de la corona y las reliquias, las cuales durante las guerras husitas (guerra civil religiosa) se trasladaron aquí para evitar que los protestantes las robasen, y a pesar de intentar muchas veces tomar el castillo para apoderarse de ellas, nunca lo consiguieron.
Allí también fue el lugar de descanso de Carlos IV, el cual, una vez muerto, el castillo quedó en desuso y en 1625 los tesoros fueron finalmente trasladados a Praga.

Vistas casi a pie de la fortaleza. Los edificios están rodeados de una gruesa muralla y torres de  vigilancia

En la fortaleza se pueden visitar numerosas salas como la del trono, la de las audiencias e incluso las habitaciones privadas del emperador. Había hasta prisión.
La torre más alta mide 60 metros y tuvo que ser reconstruida completamente tras un tremendo incendio en 1480. El aspecto actual de la fortaleza es de una reconstrucción total en 1877 debido al mal estado general. Dicen las criticas que tras las reformas, el cambio es tan  grande que ni el mismo Carlos IV reconocería su castillo. Sea verdad o no, actualmente es un lugar que impresiona.

Los edificios están conectados entre si por puentes y subterráneos 

El conjunto cuenta con diversas capillas, pero la más impresionante es la que se encuentra en el último piso de la torre: la capilla de la Santa Cruz, protegida por unos muros de 5 metros de grosor, en ella siempre se debía entrar descalzo y las mujeres tenían vetada su entrada. Las paredes tienen piedras preciosas incrustadas, y están llenas de cuadros con pinturas.

Interior de la capilla, con sus incrustaciones de diamantes. En el interior del castillo no se pueden hacer fotografías, así que ésta la he tomado "prestada"

La visita se puede hacer de dos maneras: una es la básica, que visita las estancias más representativas del castillo por 330 CZK (13€), o bien hay una ruta más completa, que incluye la visita de la Capilla por 580 CZK (23€). Ambas visitas son guiadas en checo o en inglés.

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