Las catacumbas romanas

Las tradiciones religiosas de la Roma antigua eran las de incinerar a las personas que morían. Además, por razones higiénicas, estaba prohibido dar sepultura a los muertos dentro de la ciudad.
Los judíos y los cristianos no estaban de acuerdo con la incineración, así que salieron fuera de las murallas y en el siglo II, empezaron a construir pasillos subterráneos donde enterrar a los suyos sin ser perseguidos. Iban excavando de arriba hacia abajo, y por esta razón hay hasta cuatro niveles de subsuelo.

Interior de uno de los pasillos de las catacumbas

Se han encontrado más de sesenta catacumbas, con muchísimos kilómetros de pasillos y galerías. Otra ciudad romana en el subsuelo.
Hoy en día, tan solo se pueden visitar cinco de ellas, y están muy cerca las unas de las otras. Se encuentran alrededor de la Via Appia, una de las calzadas más importantes de la antigua Roma.
Para llegar a ellas, lo mejor es el transporte público, concretamente el autobús. Se puede coger el nº118 en los museos Capitolinos, pero hay muchas combinaciones posibles.
El precio de la entrada es de 8€ y el horario es de 9-12 y de 14-17, con un día entre semana en el que cierran.
Yo fui a visitar dos, ya que están a 500 metros la una de la otra, y a pesar de ser muy similares, tienen cosas muy distintas que las hace únicas. Éstas son las de San Calixto y Santa Domitila.

Mapa de los diferentes autobuses y la situación de las catacumbas

Las tumbas eran excavadas por sepultureros expertos. Los nichos se construían después de  que el cuerpo del fallecido hubiera bajado, por lo que las tumbas son de la medida exacta de la persona que está allí. Los cuerpos eran envueltos con una sabana blanca y se les ponía una mezcla de hierbas y cal, para evitar el mal olor y acelerar la descomposición del organismo.
La pared de las tumbas eran decoradas con pinturas al fresco y diferentes símbolos cristianos como el pez, el ancla, una paloma... Qua ayudaban también a identificar a las personas enterradas, pues muchos no sabían leer ni escribir.

Trozos de lápidas encontrados
Cuanto más dinero tenía la familia, más se esmeraban en la lápida. Pintores y escultores se dedicaban a ellas

Esta práctica duró hasta el siglo V, después de que en el año 313 se firmara el edicto de Milán donde se aceptaba la diversidad de religiones. A partir de entonces, los cristianos abandonaron las catacumbas y empezaron a construir cementerios e iglesias.
Tras diversos saqueos, en la edad media cayeron en el olvido, hasta el siglo XIX, que empezaron las excavaciones.

Pinturas al fresco en uno de los mausoleos de Santa Domitila

Los pasillos, tan laberínticos, provocaron que muchos arqueólogos se perdieran. De hecho, durante el descubrimiento de Santa Domitila, el explorador Antonio Bossio se perdió durante tres días. La claustrofóbica experiencia hizo que los diferentes investigadores realizaran marcas en las paredes para señalizarse el camino.
Los aspectos distintivos que me hizo decidirme por visitar las dos catacumbas mencionadas anteriormente son:
San Calixto:
Son las catacumbas más grandes descubiertas hasta el momento, con una extensión de 15 hectáreas y una red de pasillos de 20km.
Aquí se calcula que yacen enterradas unas 500.000 personas, un 40% de las cuales, debido a la alta mortalidad infantil, son niños.
Aquí se dio sepultura a diversos papas y a Santa Cecilia, una joven mártir de la nobleza, que tras negarse a renegar del cristianismo, fue torturada y degollada.

Tumba de Santa Cecilia

Santa Domitila:
Son las más antiguas. Están bajo una iglesia subterránea y conserva muchas pinturas murales. Hay mucho simbolismo pagano, ya que se construyeron en un antiguo cementerio romano privado. Los mausoleos son impresionantes.

Interior de la iglesia subterránea

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