El Vaticano

Dentro de la Ciudad de Roma encontramos un estado independiente considerado como uno de los países más pequeños del mundo. Tiene un total de 800 habitantes, moneda propia (tranquilos, no hace falta cambiar jeje) y un ejercito suizo formado por 100 soldados de entre 19 y 30 años (bastante guapetes). Se trata del Vaticano, lugar de la Santa Sede (la máxima institución de la iglesia católica) cuyo jefe de estado es el Papa.

Con su traje particular, la guardia suiza custodia el Vaticano

Tanto la Basílica de San Pedro (entrada gratuita) como Los museos vaticanos (entradas desde 17€) y la plaza de San Pedro son de visita imprescindible si estáis de paso por Roma.
La Basílica de San Pedro se alza majestuosamente a los pies de la plaza con el mismo nombre, rodeada por una doble fila de 284 columnas, obra de Berini y que hacen un efecto óptico muy curioso: desde cualquier lugar de la plaza se pueden ver las dos filas a excepción de dos puntos en los laterales de la plaza (marcado en el suelo con un círculo de adoquines grises) en el que si te sitúas allí tan solo se ve una única fila.

Plaza San Pedro y Basílica

En el centro de la plaza hay un obelisco de 25 metros de altura, traído desde Egipto en 1586.
La Basílica está asentada sobre un antiguo circo romano construido por los emperadores Calígula y Nerón entre el 37 y el 68.
Dicen que aquí se dio muerte a muchos cristianos y que fue el lugar donde se martirizó San Pedro. Los restos de estos creyentes fueron enterrados en una fosa común al lado del circo. Tras el desuso de éste, el emperador Constantino construyó a principios del siglo IV la Basílica, convirtiéndose desde entonces en el mayor templo de la cristiandad.

Fachada principal de la Basílica con los santos y apóstoles en la terraza

Su aspecto no es el original, ya que en el siglo XVI fue derribada y se volvió a construir bajo las ordenes de Miguel Ángel y Bremente.
En la entrada nos encontramos con la Puerta Santa, la cual solo la puede abrir el Papa cada 25 años (durante el jubileo) y tiene 16 paneles explicando diferentes momentos bíblicos como el exilio de Adán y Eva o el bautismo de Jesús entre otras.

Puerta Santa con sus escenas pintadas en oro

Debido a un fallo técnico, La puerta Santa casi se le cae encima a Pablo VI, Se puede ver el ritual de apertura en YouTube.
A mano derecha podemos encontrar una de las obras más conocidas: la Pietá de Miguel Ángel. Esculpida en 1499 cuando el artista tenía 25 años, es la única pieza firmada por él.

La Pietá de Miguel Ángel

Es famosa también por estar tras un grueso cristal después de que en 1972 Laszlo Todt, un hombre perturbado intentara destrozar con un martillo la estatua al grito de "yo soy Jesucristo y he regresado de la muerte". Tras tener que ser restaurada, volvió a ser expuesta, esta vez con seguridad máxima.
Por toda la iglesia encontramos numerosas esculturas y obras de arte así como unos cuantos papas embalsamados y expuestos (excepto el Papa Alejandro VI, miembro de la familia Borgia, que fue enterrado fuera del Vaticano por ser un mal Papa: tuvo numerosos hijos y amantes).

Uno de los Papas embalsamados. Se les pone una ligera capa de cera para su mantenimiento

Pero para mi lo mejor de todo es el ascenso a la cúpula de Miguel Ángel. Tras subir numerosos peldaños, se obtienen increíbles vistas de la plaza. Merece la pena el ejercicio y los 8€ que vale la entrada.

Vistas desde la cúpula

Por último, los Museos Vaticanos, como ya he dicho, son otra visita obligtoria. Es importante reservar las entradas con antelación, pues yo me quedé sin (estaban agotadas) y tuve que pasar al plan B: visita guiada con Civitatis, 55€. Estuvo muy bien, ya que aprendes muchas cosas curiosas, pero no se visita de manera completa y a parte los grupos son muy grandes. A mi me gusta ir más a mi aire.
Sus orígenes datan del 1503 y la colección expuesta es una de las más grandes del mundo. Hay galerías con esculturas, mapas, carrozas, pinturas y hasta un museo egipcio.

Detalle de un techo. Parece que haya relieve, pero está todo pintado

Lo que más me gustó fueron las estancias de Rafael. Aquí vivió el Papa Julio II y el artista le decoró sus cuatro habitaciones.
Hay una pintura en particular llamada "La Escuela de Atenas" en la que se representa a los filósofos clásicos, así como a Dante (con una gran nariz), a Miguel Ángel pensativo, y un autorretrato del mismo Rafael mirando al espectador. Vale la pena (a pesar del gentío) pararse a identificar a los personajes. Todos tienen pistas!

Famosa pintura "La escuela de Atenas"

Finalmente, se puede admirar la Capilla Sixtina. Es la obra maestra de Miguel Ángel. Tardó cuatro años en pintarla (1508-1512) y en ella se muestran escena bíblicas. Entrar allí sorprende mucho y te deja con la boca abierta.

Foto furtiva de la Capilla Sixtina. Perdón por la calidad, pero hay señores de seguridad vigilando que no se hagan fotos ni se graben videos, pues están prohibidos.

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