Hue

Nos encontramos en el centro de Vietnam. El desplazamiento de Hanói a Hue lo hicimos en avión para ahorrar tiempo en los traslados.
Esta ciudad fue elegida capital del país durante la dinastía Nguyen, de 1802 hasta 1945. Por la ciudad pasa el río Perfume. Es llamado así por el olor que las plantas aromáticas desprendían cuando se navegaba por allí. Básicamente se trata de jazmín. Es un olor tan profundo y característico!

El río del Perfume hace un recorrido de 30km

De sus construcciones importantes destaca la Ciudadela. Desde 1993 forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta fortaleza fue la residencia de todos los emperadores de la dinastía. Construida entre 1804 y 1833, su muralla mide 10 km de largo. Se pueden diferenciar dos zonas: la ciudad imperial, donde se encuentran los edificios oficiales, y la ciudad púrpura prohibida, en la cual solo podía acceder el emperador.

Parte de uno de los edificios oficiales, la sala de los mandarines. Todos siguen un mismo estilo, característico del país.

El personal que servía al soberano eran eunucos para así evitar que tuvieran tentaciones con las concubinas reales.
Lamentablemente, la Ciudadela fue bombardeada y destruida durante la guerra de Vietnam y hoy solo quedan restos descuidados. Pero en el recinto imperial, encontramos numerosos edificios que están restaurados y así podemos hacernos una idea de como fue todo en el pasado.
Entrando por la puerta de Ngo Son (es la principal y la más espectacular), se recomienda hacer el recorrido al contrario de las agujas del reloj para así no perderse nada. Esta entrada solo la podía traspasar el emperador. Los demás lo hacían por los laterales.

Puerta Ngo Son

A partir de aquí se suceden palacios como el de Thai Hoa, cuyo techo está increíblemente trabajado. Su uso era para recepciones de personajes importantes y ceremonias. aún se puede ver el trono del rey.
Detrás están las salas de los mandarines. Eran las oficinas donde se preparaban los actos oficiales.
También hay un teatro que fue el Conservatorio Nacional de Música y la residencia de Dien Tho. Aquí vivieron las reinas de la dinastía Nguyen.

Los techos de madera son increíbles. En los pasillos se pueden ver fotos antiguas de cómo era todo antes de ser bombardeado.

Vale mucho la pena perderse por los edificios y jardines. Hay detalles muy interesantes. El precio es de 150.000 Dongs (5'5€) y cierra a las 17 de la tarde.

En los jardines hay diferentes glorietas y los setos están muy bien cuidados, algunos tienen forma de animales.

Seto en forma de elefante. Me parece alucinante poder hacer estas formas

Otro precioso lugar en Hue es la pagoda de Thien Mu o también llamada la pagoda de la Dama Blanca o Celestial. Está situada a 4km de la Ciudadela y es todo un símbolo. Fue construida en 1600 y consta de siete plantas en forma octogonal. Lamentablemente no se puede subir arriba. Cada planta está dedicada a un Buda.

Pagoda de Thien Mu o de la Dama Blanca

En el lateral izquierdo, hay una campana de 2052 kg cuyo ruido puede oírse a 10 km de distancia!
Detrás está el templo budista y los pabellones donde viven los novicios. Cuando yo fui era la hora de los rezos y fue un momento muy curioso: alrededor del maestro había unos cuantos niños cantando. Cada uno tenía el pelo rapado de manera diferente, como a clapas, según su nivel de conocimientos; más sabiduría, menos pelo.

Mientras el maestro va dando Dongs, los niños recitan una especie de versos

En el recinto también está el coche con el que un monje llamado Thich Quang Duc fue de Hue hasta Saigón y se quemó a lo bonzo en señal de protesta en 1963. Su tumba está al final del recinto.
La entrada es gratuita.

Austin Westminster en el que el monje, junto con dos más se desplazaron a Saigón dónde tuvo un final fatal.

Para acceder a la pagoda se puede coger un barco desde el centro de la ciudad (100.000 Dongs - 4€ por persona). Las embarcaciones tardan una hora en llegar y tienen forma de dragón. Así eran los medios de transporte que utilizaban los emperadores para desplazarse. También se puede llegar por carretera. Sinceramente, mucho más rápido y económico, pero sin encanto.

Barquito clásico en el que navegaban los emperadores.

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