El centro de Roma

Si de algo se caracteriza Roma, es por la gran cantidad de plazas, iglesias y palacios que tiene.
En las plazas se concentra la vida diaria, cafeterías y heladerías. Son de todo tipo arquitectónico y muchas con espectaculares fuentes. Algo que siempre encontramos cerca son una, dos y hasta tres iglesias. Y es que en esta ciudad hay más de 900 templos cristianos!

Iglesia imitación del Duomo de Florencia

Partiendo de la plaza Venecia, que ya os conté en otro post, en la Vía del Corso tropezamos con el Palacio Doria-Pamphilj. De estilo barroco, alberga una gran galería de arte privado. Son unos 400 cuadros entre los que destaca un retrato del Papa Inocencio X pintado por Velázquez en 1650. También se pueden visitar sus estancias privadas, que hoy en día siguen en uso, como son las habitaciones, la sala del trono y un antiguo baño. El precio es de 12€ y solo incluye o bien la visita de las estancias o la galería. A pesar de seguir decorado como antiguamente, en mi modesta opinión, es excesivamente caro para lo que ofrece.

Interior del palacio

Siguiendo recto y hacia la derecha, llegamos a otro de los grandes iconos de la ciudad: la Fontana Di Trevi. De estilo también barroco y diseñada por Nicola Salvi, ocupa casi toda la plaza. Su nombre hace referencia a las tres calles que se juntan en la plaza (tre vie) y representa el carro de Neptuno tirado por tritones y caballos que representa los estados del mar (salvaje y dócil).
Cuenta la leyenda que quien tira una moneda en la fuente, vuelve a Roma. Yo por si acaso, tiré unas cuantas...jeje

La espectacular Fontana de Trevi. Es imposible encontrar la plaza vacía, por lo que hacerse fotos es un poco complicado...

El dinero que se recolecta se entrega a una ONG católica.
Si seguimos hacia la izquierda, veremos el Templo de Adriano. Construido en el año 145, solo se conservan las 11 columnas corintias de 15 metros de altura cada una.

Templo de Adriano. Sus columnas nunca han sido restauradas, son totalmente originales

Al lado, el gran Panteón. Convertido en una iglesia, fue un templo construido 27 a.C. Tras incendiarse y posteriormente ser destruido por un rayo, el emperador Adriano lo mandó construir en el 125 d.C., siendo este el resultado que hoy en día podemos ver.
Aquí están enterrados los reyes Vittorio Emanuel I y Humberto I.
La entrada (gratuita), con un pórtico sujetado por 16 columnas, lleva una inscripción en latín que dice: "Marco Agrippa, hijo de Lucio y cónsul por tercera vez lo construyó", refiriéndose al primer constructor del templo.

El colosal Panteón

Lo más importante del lugar, es su cúpula. Durante unos años, fue la más grande del mundo. Su diámetro es igual a la altura de la iglesia. El agujero del medio redistribuye las fuerzas. Cuando llueve, el agua pasa por el óculo y drena por unos mini agujeritos sobre el suelo de mármol.

El circulo abierto al cielo, "conectaba" a los dioses con los mortales

Por último, llegamos a la plaza Navona. Sin duda es la más elegante de Roma. Aquí estuvo durante tres siglos el mercado más importante de la ciudad. Está franqueada por tres fuentes. En los lados están la Fontana del Moro y la Fontana de Neptuno del siglo XIX y que representa al Dios del agua luchando con un monstruo marino y rodeado de ninfas.

Vista de la plaza Navona desde uno de sus extremos. En el lado izquierdo está la iglesia de Santa Inés

En el medio está la Fontana dei Quattro Fiumi (los cuatro ríos). Hecha por Berini, representa los cuatro continentes que se conocían en el momento de su construcción (1651).

Detalle de la fuente de los cuatro continentes

Dicen las malas lenguas que la estatua que simboliza el Nilo se tapa los ojos para no ver la iglesia de Santa Agnese in Agone que está en frente, porque su arquitecto y constructor, Francesco Borromini era enemigo de Berini.

A pesar de que esta figura tiene los ojos tapados, ninguna de las otras mira hacia la iglesia, todas le giran la cara

El lugar donde se erigió esta iglesia fue donde se martirizó a Santa Inés y le creció el pelo rápidamente para cubrirle el cuerpo desnudo antes de morir.
Del interior cabe destacar la inmensa cúpula pintada en óleo y el cráneo de Santa Inés, dentro de su santuario.

Espectacular cúpula de la iglesia

Cuidado! Si os quedáis a tomar un café en una tentadora terraza de alrededor de la plaza, pagareis un precio MUY caro.
Mejor ir a la pizzería La Montecarlo, muy cerquita, y una de las mejores de la ciudad!

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