El Palau Güell, un gran desconocido de Barcelona

Esta residencia ubicada en pleno barrio de Ciutat Vella (C/ Nou de la Rambla), fue el primer gran encargo que recibió Antoni Gaudí.
Construida entre 1886 y 1890, se convirtió en la vivienda de la familia Güell. Aunque casi no se construye, ya que el Ayuntamiento rechazó el proyecto en un principio por saltarse más de 25 normas urbanísticas en aquel momento. Al señor Güell le tocó tirar de contactos para conseguirlo.
A Eusebi Güell, importante empresario de Cataluña y político, se le considera el mecenas del arquitecto, ya que gracias a él, Gaudí pudo construir gran parte de los edificios que hoy tanto nos fascinan.

Fachada del edificio. Difícil de admirarla completamente, ya que la calle es estrecha. En el centro y de hierro forjado, podemos ver el dragón de Sant Jordi y la señera.

El Palacio fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984. Con la intención de poder preservarlo, el Palacio ha sido restaurado en diferentes campañas. Las obras empezaron en 1986 y terminaron en el 2011.
En la casa, además de la residencia habitual de la familia compuesta por el matrimonio y sus diez hijos, también estaban los despachos para Güell y había zonas para atender la gran vida social que tenían: se realizaban conciertos, tertulias, recepciones... y hasta actos religiosos.

Vista del órgano desde la planta noble. En los pisos superiores varias ventanas dan al salón

El edificio, totalmente modernista y en el que podemos encontrar inspiraciones góticas y medievales, consta de subterráneo, planta baja, planta noble y dos pisos con habitaciones. Arriba del todo está la azotea y las dependencias de los criados.

Uno de los comedores de la familia

El subterráneo era el lugar de los animales. Aquí estaban los caballos de las caballerizas y los perros. Se baja a él a través de una rampa helicoidal. El techo, soportado por columnas y la tradicional vuelta catalana, convierte el gran espacio en un lugar especial, sin decoración alguna (solo ladrillo) ya que aquí no bajaban los señores.

Vistas del subterráneo

Hay un pequeño patio de ventilación y la habitación del cochero.

Argollas en las columnas para atar a los caballos

En toda la casa hay dos escaleras: una de uso señorial y otra lateral para el personal de servicio.
En el entresuelo estaban los despachos y la zona de administración (cerrados para el público). Del vestíbulo parte la escalera de honor que da acceso a la planta noble.

Las escaleras de todo el edificio son auténticas obras de arte

Aquí encontramos una gigante capilla armario y hasta un órgano para los conciertos musicales. las estancias superiores tenían ventanas que daban acceso a esta sala y de esta manera poder ver los actos desde arriba. El techo tiene una preciosa cúpula estrellada que recuerda a los baños árabes. Dicen que a Isabel, la mujer de Eusebi Güell le daba miedo esta casa y no se retiraba sola nunca a su habitación.
Aquí se recibió a la Reina Regente María Cristina e incluso al presidente de USA Grover Cleveland.
En esta planta también está el comedor, la sala de juegos y un tocador para las mujeres (siempre tenían que estar arregladas, y de paso contarse los cotilleos...)

Vistas de la cúpula

En la planta de las habitaciones destacan la de Isabel y la de Eusebi, con columnas en medio y hierro forjado. Cada una tiene su tribuna privada con vistas al salón central, y están comunicadas entre ellas.
Por último, el desván y las terrazas eran de uso del personal de servicio. Aquí estaban sus dormitorios, el lavadero y la cocina.

Torre central

La azotea destaca por sus veinte chimeneas, todas ellas diferentes y siendo las primeras en ser decoradas con la técnica del trencadís. En el centro, una aguja de 15 metros de altura, cubre la cúpula del salón.

Diferentes chimeneas de la azotea. Es una lástima que en esa época las terrazas solo las usara el personal del servicio para tareas domésticas.

El Palau es un tesoro desconocido por la mayoría de gente que vale mucho la pena visitar. Está abierto todos los días, excepto el lunes.
El precio de la entrada es de 12€ e incluye la audioguia.

La capilla se podía cerrar y quedaba como un armario empotrado, haciendo de la sala un lugar totalmente versátil

No hay comentarios:

Publicar un comentario