Cálico, el pueblo fantasma

Tras el descubrimiento de unas minas de plata en 1881, se fundó el pueblo de Cálico.
Situado a dos horas de los Ángeles, antes de la entrada al Desierto de Mojave, llegó a tener más de 1200 habitantes en 1887 y se llegaron a abrir quinientas minas, por lo que en la década de de 1880 éste pueblo era uno de los mayores productores de minerales del país.

Al pueblo de Cálico no le faltaba ningún servicio

Vinieron a vivir immigrantes de todas partes, incluso de China, para trabajar en las minas. Fueron tantos que hasta formaron un pequeño barrio-gheto para ellos y del que actualmente solo se pueden ver la ruinas.

Entradaa una de las muchas minas que aún están abiertas pero sin funcionamiento

Repartidas las casas y locales a lado y lado de una única calle, había colegio, medicos, abogados y juzgados, bares, oficina del sheriff, tiendas y hasta un pequeño hotel.

Carrueje de bomberos orignal

En 1907 se trasladó la actividad minera a Death Valley y aquí empezó la decadencia de Cálico, ya que el precio de la plata bajó tanto que hizo que las excavaciones no fueran viables, provocando que en 1929 el pueblo fuera abandonado.

Ayuntamiento, totalmente reconstruido para el turista.

En 1951, un ex minero llamdo Walter Knott compró el municipio y lo reconstruyó para la visita turística, por lo que sólo cinco de los treinta edificios que hay actualmente son originales. Los otros edificios que no són de estilo victoriano, dan un aspecto a Cálico como si fuera un famoso pueblo del lejano oeste.

Oficina del Sheriff, con su pequeña cárcel

A pesar de que es un lugar totalmente preparado para la visita turística, vale la pena darse un paseo para visitar las antiguas minas y sentirse un poco en una película de vaqueros dentro de un escenario de cartón piedra. Eso sí, dentro del pueblo hay dos actividades (previo pago) para hacer: una es coger un trenecito para ver las vistas panoramicas del pueblo y otra adentrarse unos metros dentro de una mina... El tren me decepcionó bastante, así que no entré en la mina.

La única casa que queda en pie del barrio chino

Y si te quedas con hambre...
Justo al lado en la carretera está Peggy Sue's Diner. Un restaurante de carretera muy americano donde las camareras uniformadas y algo cortas de faldas van con la tetera por el restaurante poniendo café en todo vaso vacío.

Entrada al restaurante

Decorado al estilo de los años 50 y con una comida que está muy rica, vale la pena detenerse allí a tomarse un respiro.

En sus paredes, se puede encontrar cualquier cosa: discos, esculturas, objetos de la ruta 66... Parece un museo!

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